BENITO JUAREZ GARCIA "MASON"

BENEMERITO DE LAS AMERICAS

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"Juárez fue una de aquellas almas complejas y ricamente dotadas de la más alta humanidad, y también él mas popularmente glorioso de los mexicanos porque él, más que ningún otro, sintió y reflejó el suplicio moral de la Patria; porque él, más que ningún otro, creyó en la patria; porque él mas que ningún otro, adivinó el porvenir de paz y de trabajo de la patria"

Benito Juárez
(1806-1872)

Fecundos y perennes frutos ha producido la Masonería. Recipiente y celosa guardián de tradiciones filosóficas e intelectuales frente al pensamiento conservador de todas las épocas, ha cobijado a espíritus visionarios, transformadores de su entorno, hombres que ambicionaron llevar a las masas el fermento revolucionario por excelencia: la Libertad.

La plataforma Juarista retoma el simbolismo de la Masonería pues ésta es una institución de la moral, muy interesada en el arte de bien gobernar dentro de los principios básicos de libertad, igualdad y fraternidad en su sentido filosófico más amplio, sin embargo, aunque mucho se ha dicho del derecho del hombre y la mujer a vivir su propia vida dentro de un plano de igualdad con sus semejantes, muy poco se ha hecho para ver realizado este sueño del derecho humano.

Benito Juárez fue Masón, hermano nuestro, como también fueron masones quienes lucharon en los movimientos libertarios de la Independencia, no solo de México, sino de la mayoría de las naciones. El México de Juárez, en su niñez, es el México insurgente de Hidalgo, Morelos y Guerrero; el México de Fray Servando, el Dr. Mora y Gómez Farias, el de su juventud y el de su madurez, el México de Santa Anna y Miramón. Juárez vivió el crecimiento doloroso de una nación que pugna por arrancarse las supervivencias coloniales desenfrenadas que la ahogan, coronadas por un clero ultramontano, desesperado por conservar fueros y privilegios, con una cauda caciquil y militarista que no mira otro interés que no sea el de apoderarse de los raquíticos frutos del Erario Publico.

No debemos olvidar que Juárez transcurrió su vida masónica desde el Rito Nacional Mexicano, donde, también, llegó al último peldaño que dicha organización tenía reservado para los Grandes Lideres exclusivamente. Como referencia, diremos que el 22 de agosto de 1825 se fundó el Supremo Gran Oriente del Rito Nacional Mexicano para responder a la necesidad que existía en México de una masonería de corte nacionalista que defendiera los intereses de la Patria. Tal entorno es precisamente el que Juárez haría suyo y en el que sus ideales encontrarían fecundo caldo de cultivo. A partir de la fundación del Rito Nacional Mexicano y hasta 1868, la máxima autoridad del rito recayó en los Grandes Maestros de la Orden, y de 1869 a la fecha, en los Grandes Luminares y Grandes Maestros de la Orden. Desde entonces y en forma ininterrumpida han ocupado estos cargos grandes mexicanos entre los cuales, de 1868 a 1869, Benito Pablo Juárez García, fue el Gran Luminar Gran Maestro de la Orden en el Rito Nacional Mexicano.

La historia de nuestro país está plena de paladines que buscaban patentizar en la forma de gobierno los principios libertarios que la masonería ha defendido por sistema y convencimiento propio. En el caso que nos ocupa, el gran líder que surgió entre los liberales a mediados del siglo XIX, fue un indígena, Benito Juárez, que llegó a trascender por su integridad y firme lealtad a la democracia. Durante 25 años Juárez fue la figura central de la política mexicana.

Durante sus primeros doce años, después de no haber conocido a sus padres quienes sucumbieron cuando el contaba apenas tres años de edad, los dedicó al pastoreo, pero su afán de leer y escribir, a diferencia de los demás indígenas, pronto lo distinguió y llevó a dejar su tierra para dirigirse a la ciudad de Oaxaca.

Con el auxilio de quien le dio trabajo en su taller de encuadernación, ingresó al Seminario de Oaxaca primero, y posteriormente al Instituto de Ciencias y Artes del Estado para graduarse con el equivalente a lo que hoy constituye la carrera profesional de abogado, misma que ejercería en forma después de 1852.

A los 25 años ya era regidor de la capital, dos años mas tarde, diputado local y magistrado a los 28 años solamente. A los 35 es nombrado Juez de primera instancia del ramo civil y hacienda. Antes de llegar a los cuarenta, contrae matrimonio con Margarita Maza, hija del italiano que dio trabajo a la hermana de Benito Juárez.

Ya en 1844 se desempeña como secretario de gobierno y es, paralelamente, nombrado fiscal segundo del Tribunal Superior del Estado. En 1847 forma parte del Congreso Constituyente como diputado electo brevemente y ocupa, a finales de ese año, la gobernatura interinamente de su Estado natal, siendo electo un año mas tarde como Gobernador Constitucional.

En 1857, Ignacio Comonfort lo nombra presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, titulo ratificado por el Congreso, convirtiéndose en vicepresidente de la Republica. Cuando Comonfort se da a si mismo un golpe de Estado, por mandato de Ley, Benito Juárez asume la Presidencia de la República.

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